sábado, 9 de febrero de 2013

Cuestión de kilos.

Estoy llena de complejos. Como la mayoría de las chicas, supongo. Sin embargo, tengo la sensación de que los míos son graves, no algo pasajero. Es cuestión de kilos.
Siempre, desde pequeñita, he tenido sobrepeso. No ha sido nada grave, unos kilillos de más, que de pequeña me hacían mona...y ahora me están destrozando la vida.
Cuando era pequeña, este problema apenas me afectaban. Era la típica niña graciosa, gordita, que le caía bien a todo el mundo. Conforme he ido creciendo he adelgazado ligeramente, pero pese a ello, el problema social que origina ha ido a peor.
Creo que todo empezó cuando pasé al instituto. Coincidió que llevaba gafas y me acababan de poner aparato. Mis compañeros me hacían la vida imposible, y todo por no ser como ellos. Me perseguían hasta casa llamándome gorda, foca, y cosas similares. Lloré lo que no está escrito, y me puse a dieta. Una niña de 12 años a dieta. Perdí mucho peso...pero no era suficiente. Tenía temblores, me quedé pálida, me daban mareos...hasta que fui al médico, que me diagnosticó anemia. Todo por la falta de nutrientes. Tuve que dejar la dieta y...empecé a engordar, hasta estar peor que cuando empecé.
Desde entonces, mi complejo ha ido a peor. Hay momentos en los que me veo bien, me acepto, pero en otros me doy auténtico asco y prefiero morir antes que seguir así.
He estado pensando en este problema largo y tendido durante los últimos meses...y he decidido empezar una dieta. Una dieta efectiva, que por fin elimine este complejo.
Me propongo perder un mínimo de 10 kilos antes de que empiece el verano. Me costará sudor, hambre y lágrimas. Pero necesito conseguirlo si no quiero amargarme la adolescencia. Lo necesito.
Es una prueba a mi voluntad, la cual, la mayoría de las veces me ha fallado.
Hoy, 9 de febrero de 2013, pesando 77 kilos, me propongo pesar 65 o menos antes del verano.

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